7 razones y 1 reflexión para apoyar el comercio local, siempre

Calle peatonal con tiendas y gente paseando

Como puede ser el futuro del comercio de proximidad local sino lo cuidamos.

Este post pretende hacer un momento de reflexión en torno a un aspecto concreto que la crisis del Covid-19 nos ha dejado. El comercio de proximidad.

Algunos ya se han dado cuenta, otros ya estaban concienciados, y para los que no y lean este artículo espero cambiar el punto de vista.

A continuación te dejo 7 argumentos para los que es importante cuidar nuestro comercio local.

1. La extensión de nuestra casa

Transpórtate en aquel rinconcito del bar a tomar el café que te gusta tanto, en la librería donde te pierdes cada vez que pasas por delante, en la calle que te envuelve cuando vas a comprar un té o en el olor a pan que te invade esperando el turno en la panadería.

Súmale todos los negocios que hay y añade un recuerdo que te haga sentir bien: jugueterías, restaurantes, fruterías, tiendas de ropa, relojerías, … la lista puede ser muy larga.

Cuando sales por la puerta de tu casa, no sales, entras en otras estancias de tu hogar.

2. Puntos de socialización

Quedar con unos amigos en un lugar distendido mientras tomamos algo puede ser lo primero que nos viene a la cabeza.

Pero si buscamos en nuestra memoria, hay más escenas. Cenas en restaurantes, ir a comprar con tus padres cuando eras más joven, un paseo por las calles con tu pareja o encontrarte con una persona que hace tiempo que no hablas.

Estos son solo algunos ejemplos, piensa en los tuyos personales.

3. Identidad

Si te paras un poco a pensarlo, las personas que conforman el eje comercial de tu barrio, son tus vecinos, gente que normalmente ha vivido y crecido en el lugar, tiene interiorizado la tradición y las formas de hacer de tu localidad.

Con un poco de perspectiva, tienes un eje comercial con una personalidad única.

4. Trato cálido y personalizado

En una tienda local podemos encontrar esa proximidad que muchas veces se ha perdido.

Te escuchan, te guían y quieren ayudarte a que soluciones tu problema, con su producto o a veces recomendando otros establecimientos.

Conversaciones cercanas que te llaman por tu nombre en un mundo cada vez más impersonal, garantiza experiencias de compra únicas.

5. Promover el producto local

Es más fácil que pequeños productores posicionen productos en las tiendas locales o cercanas de la zona.

Aquí puedes hallar nuevos productos y proyectos, de calidad y más sostenibles. Una forma de descubrir la diversidad local que muchas veces desconocemos.

También hay marcas pequeñas con grandes proyectos esperando a ser descubiertos, a estas no las encontrarás en macrotiendas por internet.

Haz turismo en tu zona.

6. Dinamización de la economía local

No debemos olvidar tampoco la parte más económica.

Si compras productos en los comercios locales, promueves la distribución de la riqueza en tu propio entorno.

También favoreces a la creación de nuevos empleos, y en conjunto, al crecimiento y a la sostenibilidad de tu localidad.

7. Invierte en ti

Después de todo lo anterior, si compras en tiendas locales, no solamente compras un producto, sino que parte de este dinero se reinvierte en contribuir a que este eje de comercio local siga vivo, y con ello, las calles.

Fomentas que la extensión de tu casa, tus puntos de encuentro y la personalidad sigan vigentes y sostenibles por muchos años.

Con esto te puedes sentir orgulloso del lugar donde vives.

Una reflexión para darse cuenta de la importancia del comercio de proximidad

Si has llegado hasta aquí seguramente es porque los puntos anteriores te han resultado interesantes.

Ahora espero que la reflexión también te aporte valor y también que te sientas orgulloso de tu eje comercial local.

Las cosas que realmente importan

Cuando todavía el virus estaba entrando en Europa y no éramos conscientes de lo que nos venía encima, pasamos de la noche a la mañana, de vivir como siempre con nuestras rutinas, a una pesadilla difícil de despertar.

De pronto todo cambió, y lo que nos parecía lo más importante de nuestras vidas pasó en segundo plano, y empezamos a ver lo que realmente importa.

Cada uno tiene ahora prioridades distintas a las de antes y nuestro horario programado diario se desorganizó por completo.

Incluso ir al supermercado para abastecernos requería de planificación y parecía una de las cosas más complicadas e inseguras a que nos enfrentábamos.

Con el estado de alarma y las restricciones de movilidad, los movimientos se acotaron y se buscaban nuevas fórmulas de interacción.

Una nueva realidad

Ya alguna vez me lo había preguntado, pero ahora paseando por el centro era una realidad. 

Pequeños negocios, los locales a pié de calle como de ropa, jugueterías o floristerías con la persiana bajada o con el horario reducido como fruterías, panaderías o carnicerías.

Las plazas vacías, restaurantes, bares y cafeterías cerradas. De pronto todo había dejado de funcionar y el engranaje se paró.

El eje comercial del pequeño comercio dejó de existir y con él multitud de familias que dependen del negocio para su subsistencia dejó de ingresar y todos sus proveedores también.

La reflexión sobre un futuro

Todo ha sido un duro golpe para todos y ha venido muy rápido, pero todo el tejido del pequeño comercio tradicional hace mucho tiempo que está sufriendo el goteo constante de nueva macrocompetencia, el cambio exponencial de la tecnología y con eso las nuevas formas de compra de los usuarios.

Ahora pueden tener nuevos aliados conscientes, nosotros. Una de las reflexiones dentro del confinamiento puede ser que las prioridades que teníamos no eran correctas, el estilo que llevábamos era frenético. Todo responsabilidades y rutinas pero poco disfrute de la vida.

Lo normal que puede dejar de serlo

Salir a comprar por el centro unas manzanas y unos plátanos, pararnos a hacer un café, pasear por las calles solo para pasear, ahora el pan, qué bonitos estos pantalones del escaparate ¡Me los voy a probar! y ¡Me los quedo! Se ha hecho tarde me voy a casa.

Un escenario como el anterior a priori tan normal, en tiempos de Covid-19, es mucho más difícil. 

Pero el día de mañana podría volver a pasar, no por culpa de un virus, sino por nuestra manera de consumir.

Grandes superficies y supermercados, grandes empresas en internet que nos entregan en la comodidad de nuestras casas cualquier cosa que queramos en un tiempo récord y nuestro frenetismo que nos tiene acostumbrados nuestro día a día, puede hacer la realidad puntual que hemos vivido en una realidad sin retorno en contra del pequeño comercio local.

¿Qué es lo que queremos?

La vida la dan las tiendas de todo tipo y los negocios de la restauración. Si no hay este tipo de infraestructura las personas solo usaremos este entorno para ir de un lugar a otro sin disfrutar de lo que nos rodea. Todo sin ilusión.

Personalmente me ha hecho ver que debemos cuidar estos espacios, verlos como un centro de reunión de la población, donde hay interacciones personales sociales, movimiento y crecimiento económico local, la circulación de productos más de proximidad y el orgullo de poder saborear nuestro entorno.

Con todo esto no quiero decir que las compras por internet sean el diablo, ni mucho menos. Es más, comprar por internet es normal y ya forma parte de nuestra nueva forma de consumir, en parte, potenciado por el momento que estamos viviendo.

Lo que digo es que debemos tener conciencia que el comercio local forma parte de nosotros, y nosotros de él. Deberíamos mimarlo como una extensión de nuestro hogar.

Me imagino un futuro que todo coexista en armonía y tengamos lo mejor de todas las partes.

¿Qué podemos hacer?

Antes de comprar por internet, piensa por un momento si puedes comprar este mismo producto en una tienda de tu barrio.

Disfruta de un buen paseo por tus calles que te han visto crecer, o bien te han acogido con los brazos abiertos.

Camina sin prisa, nos merecemos este pequeño placer en los tiempos que corren.

Necesitamos reencontrarnos con las pequeñas cosas que hacíamos por rutina, sin pensar, en nuestra vida ajetreada, pero ahora siendo conscientes. En estos tiempos, es más importante que nunca.

Ilusionarse otra vez.

Conclusión

Los pequeños comercios los forman la gente de tu calle, tu barrio, tu pueblo o tu ciudad, en definitiva, de tu comunidad más cercana.

Es la columna vertebral de la dinamización de la población convirtiéndose en puntos de encuentro.

La calidez de la gente, el trato cercano y personalizado, la profesionalidad, la calidad de los productos son algunos signos de identidad.

Imagínate tus calles sin comercio porque han tenido que cerrar. ¿Dónde tendrás vida? 

Sabemos que los comercios son importantes en la economía, pero quería apelar también a la parte más humana. No solamente les afecta a ellos, sino también a tí. 

¿Quieres renunciar a todo esto? Yo no puedo imaginarme un centro sin vida. ¿Y tu?

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